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CaídasIntroducción:


Una de cada tres personas mayores sufre una caída cada año. Si nos caemos y no nos hacemos daño, esto no significa que no haya pasado nada; el hecho de caer puede tener múltiples consecuencias, que pueden llegar a ser muy graves y nos tiene que servir de aviso para evitar sufrir nuevas caídas. Además, es necesario saber que es posible disminuir el riesgo de sufrir caídas o de sufrir lesiones después de haber caído mediante pequeñas acciones que están a nuestro alcance.


Consecuencias:


Al caer, nos podemos hacer contusiones y fracturas que pueden comportar un ingreso en el hospital, una operación o la pérdida de movilidad… Pero las caídas también tienen consecuencias psicológicas: el miedo a caer y la pérdida de la confianza en uno mismo de ser capaz de realizar actividades cotidianas sin caer. Como consecuencia de ello, hay una disminución de la actividad física y una pérdida de la fuerza que hace aumentar todavía más el riesgo de caer. Caer en casa puede comportar quedarse durante horas en el suelo sin poder avisar, hecho que puede comportar deshidratación, neumonía y demora en el tratamiento de las lesiones. Las consecuencias finales más graves de las caídas son el ingreso en una residencia o incluso la muerte.


Problemas y soluciones:


Las caídas suelen tener muchas causas que confluyen en ellas. Si hay un defecto en el pavimento, lo vemos a tiempo y reaccionamos con agilidad para evitarlo, no caeremos. En cambio, si nos falla la vista o la agilidad, este defecto sí que nos hará caer. Por lo tanto, a menudo tenemos una combinación de causas internas y externas.


Factores externos:


Defectos en el pavimento, mala iluminación, suelos resbaladizos, mal tiempo.


Factores internos:



  • Falta de fuerza y de equilibrio.

  • Problemas de vista y de oído.

  • Otras enfermedades como problemas de corazón, incontinencia urinaria…

  • Falta de atención para realizar varias cosas a la vez (como, por ejemplo, caminar llevando las bolsas de la compra y hablando).

  • La manera de caer y la habilidad para evitar la caída una vez hemos empezado a caer (cómo paramos el golpe de la caída).


Para evitar caer y, así, evitar sus consecuencias es necesario:



  • Mejorar la fuerza, el equilibrio, la agilidad y la coordinación, manteniéndonos físicamente activos.

  • Aprender a levantarse (incluso se puede aprender a caer).

  • Llevar un calzado que no resbale y que sujete bien los pies.

  • Evitar los suelos resbaladizos.

  • Controlar la vista, el oído, el corazón, la incontinencia… Visite al oftalmólogo una vez al año y al otorrinolaringólogo si presenta problemas de audición.

  • El médico debería intentar reducir el número de medicamentos que tomamos y evitar los psicofármacos dentro de lo posible.

  • No tome medicamentos que no le haya recetado su médico.

  • Utilice ayudas técnicas para la movilidad si camina inseguro: bastón, caminador…


Para evitar específicamente las fracturas, es necesario lo siguiente:



  • Mejorar la calidad de los huesos tratando la osteoporosis.

  • Proteger el fémur: los protectores de caderas pueden ayudar a evitar una consecuencia muy grave de las caídas (la fractura de fémur), a pesar de que su eficacia no está del todo clara.


En casa, piense en lo siguiente:



  • Los diferentes aposentos de la casa deben tener una buena iluminación cuando los utilizamos; especialmente, deben estar bien iluminadas las escaleras.

  • Poner barandillas a las escaleras que no tengan.

  • Vigilar los hilos eléctricos y otros objetos que estén en medio del paso.

  • Eliminar esteras innecesarias o fijarlas al suelo.

  • Vigilar con el peligro de caer al coger algo de un estante alto.

  • En el lavabo: recordar que la incontinencia de urgencia puede hacer que con las prisas incluso caigamos antes de llegar al lavabo.

  • Encender la luz si nos levantamos durante la noche.

  • Vigilar al entrar en la bañera porque existe el peligro de resbalar; utilizar ayudas técnicas como suelos antideslizantes, banquillos para la bañera, sillas para la ducha, barras o asideros.

  • Soluciones preventivas: la teleasistencia domiciliaria, el teléfono móvil y tener siempre a mano los teléfonos de emergencia: 061 de sanidad y 112 de emergencias.